Gracias México, soy uno más de ustedes

Gracias México, soy uno más de ustedes

Llegué con el alma en la mochila,
con los pies cansados de tanto andar,
viniendo del Caribe donde el sol nace primero,
de Haití, tierra mía, que siempre he de llevar.

Pasé por República Dominicana, Viví en el Perú, Caminé por Latinoamérica como quien busca su voz,
encontrando hermanos en acentos distintos,
compartiendo pan, historias y silencios,
y aprendiendo que el corazón no conoce de límites ni de mapas.

Y entonces, un día, crucé la frontera invisible
de la esperanza que huele a chile y a maíz,
y llegué a ti, México, patria nueva,
con miedo en los bolsillos y el alma por construir.

Tu tierra me habló en colores,
en murales que gritan libertad y dolor,
en canciones que lloran y festejan al mismo tiempo,
en un idioma que me abrazó sin pudor.

¡Ay México! Tus calles son un poema de contrastes,
de vendedores que sonríen con el alma rota,
de mujeres que cargan la historia en sus hombros,
de niños que juegan aunque el cielo se caiga.

Tus volcanes me recordaron al mío,
al La Selle dormido en mi infancia haitiana,
pero el Popocatépetl me dijo con humo y fuego:
“Aquí también puedes soñar, hermano”.

Comí tus tacos con la reverencia de un rito,
aprendí que el picante también cura el alma,
y brindé con tequila por mis muertos,
porque aquí la muerte también se baila.

Tu gente me vio, primero con ojos de pregunta,
después con manos tendidas y corazones abiertos.
Y yo, sin darme cuenta, comencé a decir “órale”,
a sentirme parte de este pulso tan cierto.

Gracias México por tus campos y ciudades,
por enseñarme que ser de aquí no es nacer,
sino amar con rabia y ternura a esta tierra
y estar dispuesto a luchar y crecer.

Soy haitiano, sí, y siempre lo seré,
llevo en la piel la herencia de mis ancestros,
pero ahora también soy hijo del nopal,
y en mi pecho ondean juntos dos vientos.

Gracias por adoptarme sin borrarme,
por dejarme ser yo con todos mis matices,
por regalarme una segunda raíz
y un himno más que puedo cantar con matices.

Hoy digo con orgullo, con voz firme y clara:
Gracias México, soy uno más de ustedes,
con el alma Caribe y el corazón mestizo,
latinoamericano sin fronteras, ciudadano del maíz.

©️ Randy Montinard | Todos los derechos reservados. 

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