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Somos lo que logramos

Somos lo que logramos Cada día nuestra historia se escribe, como un libro abierto frente a la eternidad. No somos únicamente aquello que soñamos ser, ni los deseos que guardamos en silencio dentro de nuestra mente o de nuestro corazón. Somos, sobre todo, lo que dejamos en el camino, lo que alcanzamos con nuestras manos, con nuestra voluntad y con nuestro coraje. Porque los deseos, aunque hermosos, pueden desvanecerse como humo si no van acompañados de acciones, mientras que los logros, aunque pequeños, permanecen como huellas firmes en la arena del tiempo. Vivos, podemos mentirnos, disfrazar la realidad, posponer lo que sentimos, callar lo que necesitamos o incluso engañarnos creyendo que la vida es eterna. Podemos esperar, y en esa espera perder los instantes que nunca regresan. Pero una vez muertos, ya no habrá espacio para las ilusiones ni para los engaños. Solo quedará la verdad de lo que fuimos, la suma de nuestros actos, la esencia de lo que construimos, lo que dimos a los demás ...

Carta a mi padre

Carta a mi padre Hubiera preferido que no te cruzaras por el camino de mi mamá nunca en la vida, aun cuando eso significara que yo no existiera. Y sé que estas palabras son duras, filosas como un cuchillo, pero también son la verdad que llevo atascada en el pecho desde hace mucho tiempo. Porque cuando miro hacia atrás, cuando repaso la historia de mi vida, veo más sombras que luz, más heridas que caricias, más vacíos que abrazos. No te escribo esto para herirte gratuitamente, sino porque necesito vaciar lo que llevo dentro, porque callarlo me consume, y porque cada día que pasa me pregunto qué habría sido de mi madre si nunca hubieras aparecido en su historia. ¿Habría sido más feliz? ¿Habría tenido menos lágrimas y menos desilusiones? ¿Habría tenido la oportunidad de vivir una vida con más dignidad y menos dolor? Yo sé que tu existencia me dio la mía, pero ¿de qué sirve nacer si lo que recibes no es amor sino indiferencia?, ¿si lo que se construye alrededor tuyo es un terreno lleno de ...

Usted y Yo

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Usted y yo nos debemos el infierno del placer Usted y yo… nos debemos una cogida de esas que no se cuentan, de esas que se gritan con el cuerpo, que se lloran con la piel, que nos arranca el alma entre jadeos y gemidos. Nos debemos un encuentro sin tiempo, una noche sin relojes, sin pausa, sin piedad… donde la lujuria tome asiento y la decencia salga huyendo. Usted y yo nos debemos una desnudez sin vergüenza, una caricia con hambre, donde mis manos sean fuego y su piel, la hoguera. Nos debemos ese instante en que mi boca le bese los pechos no con ternura, sino con deseo, con la furia del que quiere marcar territorio con la lengua, con los dientes, con el aliento. Usted y yo… nos debemos un combate de gemidos, una guerra de miradas sucias, una tregua de suspiros que se rompa cuando le abra las piernas como quien abre un secreto prohibido y mi lengua escriba oraciones entre sus labios mojados. Nos debemos una lluvia de orgasmos, uno tras otro, como versos salvajes que termina...

Mi sentimiento

Mi sentimiento    He sentido dentro de mi algo nuevo nacer, un nuevo sol, una nueva luna, una esperanza de amar, de extrañar y cada mañana a alguien recordar…  El cerrar mis ojos y tu rostro poder observar; en tu mirada poderme perder en cada abrazo desvanecer y con todas mis fuerzas poderte amar…  Espero que el nacimiento de este amor sea como la inmensidad del mar  La profundidad de tu mirada y solo con estas alas que han crecido poder volar  Este corazón que se expande por todo mi cuerpo quiero compartir y en cada beso poderte regalar una parte de mi hasta que solo uno lleguemos a formar.  Que no existan distancias ni medidas para este amor, no existan fronteras ni barreras, olvidar que existe el tiempo, olvidar que existe un lugar y un techo no pueda cubrir lo que al mundo queremos enterar.  Que aun en este mundo tan pequeño, lleno de odio y rencor exista una esperanza de amar, que el testigo de este puro corazón que te entrego, y que espero p...

Cómo te deseo

Cómo te deseo Cómo te deseo, cuando el silencio de la noche susurra tu nombre entre mis sábanas, y el eco de tu ausencia me arde en la piel como fuego dormido. Cómo deseo tu lengua, acariciando mis labios hambrientos, explorando cada rincón de mi ser como si fueras navegante y yo, tu mar prohibido. Saborea la miel que brota de mí, dulce, tibia, impaciente, porque cada gota es un grito de mi cuerpo clamando por tu boca. Me estremezco con solo pensarte, mi espalda se arquea en la imaginación, y un estremecimiento me atraviesa como si ya estuvieras aquí, tan mío, tan dentro, tan inevitable. La lujuria nos llama por nuestro nombre, como un dios travieso que nos creó solo para unirnos en este delirio donde no hay juicio ni tiempo, solo deseo sin medida. Que se acabe esta espera, que se rompa la distancia, que mi cuerpo te reciba como templo abierto al milagro. Ven… calmemos esta sed, apaguemos este incendio, y dejemos que el elixir de mi alma fluya en tu pecho como río sagrado. Cómo te dese...

Gracias México, soy uno más de ustedes

Gracias México, soy uno más de ustedes Llegué con el alma en la mochila, con los pies cansados de tanto andar, viniendo del Caribe donde el sol nace primero, de Haití, tierra mía, que siempre he de llevar. Pasé por República Dominicana, Viví en el Perú, Caminé por Latinoamérica como quien busca su voz, encontrando hermanos en acentos distintos, compartiendo pan, historias y silencios, y aprendiendo que el corazón no conoce de límites ni de mapas. Y entonces, un día, crucé la frontera invisible de la esperanza que huele a chile y a maíz, y llegué a ti, México, patria nueva, con miedo en los bolsillos y el alma por construir. Tu tierra me habló en colores, en murales que gritan libertad y dolor, en canciones que lloran y festejan al mismo tiempo, en un idioma que me abrazó sin pudor. ¡Ay México! Tus calles son un poema de contrastes, de vendedores que sonríen con el alma rota, de mujeres que cargan la historia en sus hombros, de niños que juegan aunque el cielo se caiga. Tus volcanes me ...

Haití baja la yugular de las pandillas

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Haití baja la yugular de las pandillas Haití, una nación marcada por la historia del primer levantamiento exitoso de esclavos que culminó en la independencia en 1804, ha sido también una de las más castigadas por la inestabilidad política, la intervención extranjera y, en tiempos recientes, la violencia de las pandillas. La situación ha alcanzado niveles críticos, y el gobierno haitiano, con el respaldo internacional, parece decidido a dar un golpe definitivo contra estos grupos armados que han sembrado el caos. Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, Haití ha vivido una espiral de violencia sin precedentes. Las pandillas han tomado el control de vastas zonas del país, especialmente en la capital, Puerto Príncipe, donde bloquean carreteras, secuestran civiles y enfrentan a las fuerzas de seguridad con un poder de fuego que rivaliza con el del propio Estado. Estas bandas no solo han desafiado la autoridad del gobierno, sino que han convertido la vida diaria ...

Hasta cuándo volverá mi esencia

Hasta cuándo volverá mi esencia Hasta cuándo volverá mi esencia, esa brisa antigua que en mis venas ardía, aquel latido puro de mi infancia que danzaba con el alba y sonreía. Las horas pasan como sombras sin rumbo, los días se deshojan como páginas marchitas, y en cada espejo busco mi reflejo, pero solo hallo ausencias infinitas. Hubo un tiempo en que el viento me nombraba, y el sol me cubría con su dorado manto, hubo un tiempo en que el mundo era mío, sin más peso que el eco de mi canto. Pero el sendero se hizo bruma y polvo, las calles se poblaron de miradas vacías, y en el umbral de noches sin estrellas, mi voz se quebró entre viejas melodías. ¿Cuándo volverá la risa sin cadenas, el fervor del alma sin temor ni duda? ¿Cuándo mis manos, ahora tan ajenas, sentirán de nuevo su piel desnuda? A veces en los suspiros de la luna parece asomarse un eco de mi esencia, pero al tocarlo, se torna en espuma, como un sueño perdido en la inconsciencia. Quizá mi esencia nunca se ha marchado, quizá ...

Renacer de las cenizas

Renacer de las cenizas Caí sin fuerzas, sin fe, sin consuelo, como un ave que pierde el vuelo, como un río que olvida su cauce, como un eco sin voz en el aire. Las sombras cubrieron mis días, el frío abrazó mis heridas, y el mundo, sin pausa ni prisa, parecía olvidar que existía. Los sueños se hicieron ceniza, las risas se tornaron llanto, y el tiempo, ese juez implacable, susurraba su cruel desencanto. Pero en medio de aquella tormenta, cuando todo parecía perdido, una chispa, pequeña y callada, despertó en mi pecho dormido. Un susurro, un leve latido, una llama que apenas ardía, me recordó que aún en la sombra la luz no se extingue del todo. Me levanté con manos temblorosas, con pasos torpes y alma herida, pero el fuego, aunque fuera ceniza, esperaba su hora divina. El viento trajo ecos lejanos, memorias de gloria y de lucha, y en cada latido y suspiro sentí que volvía a la vida. Los muros que un día me ataron se hicieron polvo bajo mis pasos, y en el cielo, de nuevo infinito, las es...

El dolor de la soledad

El dolor de la soledad Es un eco frío en la madrugada, un susurro que nadie escucha, la ausencia pesada que en la almohada deja el silencio como una lucha. La soledad no grita, pero hiere, con caricias de hielo y aire vacío. Se sienta a mi lado cuando anochece y transforma mi mundo en un desvarío. Es mirar al espejo y no encontrarse, es caminar entre multitudes y estar perdido, es querer abrazos que no llegan, es un abrazo del tiempo, callado y frío. En sus brazos aprendo a ser fuerte, pero también a sentirme pequeño, porque la soledad es un amante cruel que roba sueños y entierra el empeño. Sin embargo, hay belleza en su mirada, en el espacio donde todo se detiene. Es un campo donde nacen preguntas, donde, a veces, la verdad nos sostiene. El dolor de la soledad es humano, es un fuego lento que quema despacio. Pero quizás, tras sus velos oscuros, espera un amanecer, tierno y audaz. Así la abrazo, aunque duela profundo, porque en su abrazo también me hallo. Y aunque sus sombras cubran m...