Desde el día que te fuiste, mamá
Desde el día que te fuiste, mamá El sol salió aquel día, pero para mí no brilló, el 28 de enero de 2005, el mundo se me apagó. Yo, con apenas diez años, no entendía el dolor, mi hermano, tan pequeño, cargaba el mismo temor. Eras la luz que guiaba nuestras almas en camino, la risa en las mañanas, el abrazo divino. Pero la vida, injusta y cruel, decidió arrebatarte, y nos dejó solos, tratando de encontrarte. Recuerdo tus manos, tan suaves, tan cálidas, tu voz que calmaba las noches más áridas. Tu ausencia nos dejó un silencio infinito, un vacío profundo, un abismo maldito. Desde aquel día, mamá, la vida cambió, la risa se volvió un eco, el tiempo se detuvo. El mundo parecía más grande y frío, y yo me sentí perdido, tan frágil, tan niño. Tu partida dejó huellas en mi ser, aprendí a luchar, aunque doliera perder. Tu recuerdo se convirtió en mi motor, pero a veces el peso del duelo es un ardor. Vi a mi hermano crecer sin tu consejo, yo traté de ser fuerte, de ser su reflejo. Me convertí en ...