Hasta cuándo volverá mi esencia
Hasta cuándo volverá mi esencia
Hasta cuándo volverá mi esencia,
esa brisa antigua que en mis venas ardía,
aquel latido puro de mi infancia
que danzaba con el alba y sonreía.
Las horas pasan como sombras sin rumbo,
los días se deshojan como páginas marchitas,
y en cada espejo busco mi reflejo,
pero solo hallo ausencias infinitas.
Hubo un tiempo en que el viento me nombraba,
y el sol me cubría con su dorado manto,
hubo un tiempo en que el mundo era mío,
sin más peso que el eco de mi canto.
Pero el sendero se hizo bruma y polvo,
las calles se poblaron de miradas vacías,
y en el umbral de noches sin estrellas,
mi voz se quebró entre viejas melodías.
¿Cuándo volverá la risa sin cadenas,
el fervor del alma sin temor ni duda?
¿Cuándo mis manos, ahora tan ajenas,
sentirán de nuevo su piel desnuda?
A veces en los suspiros de la luna
parece asomarse un eco de mi esencia,
pero al tocarlo, se torna en espuma,
como un sueño perdido en la inconsciencia.
Quizá mi esencia nunca se ha marchado,
quizá duerme en el fondo de mis días,
quizá en cada lágrima derramada
se esconde su fulgor en letanía.
Tal vez regrese con la flor primera,
con la brisa tibia de un nuevo verano,
tal vez despierte con un beso eterno,
con un roce dulce, leve y temprano.
Pero mientras tanto sigo caminando,
con el corazón cargado de preguntas,
esperando el alba, esperando el viento,
esperando que mi esencia vuelva y me inunda.
©️ Randy Montinard | Todos los derechos reservados.